Entre refuerzos y la bola escondida

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Por Arian Alejandro

Una parada más, -y digan lo que digan; para mí, sin justificación-. Fechas adelantadas y otras retrasadas. Lo peor, el secreto guardado de siempre, a esta altura no sabemos el manager del Cuba, ni la lista de la innecesaria preselección para el tope de un partido; -lean bien, un partido-, frente al Tampa Bay de la MLB.

¿Hasta cuándo?

Están dando pie al comentario mal intencionado, a las críticas de pocos entendidos y toda una afición que reclama transparencia, claridad, béisbol cubano en estado puro y no en lo que se está convirtiendo con el pasar de los años. A los oídos, noticias del boca a boca. Qué pena da la prensa deportiva, pero más pena da la federación cubana. Ah, y el entrenamiento a puertas cerradas, ¿Son militares?, ¿Es una guerra o un encuentro deportivo?

Dentro de toda la neblina a alguien medianamente capaz se le ocurrió adelantar la petición de los refuerzos impuestos para la postemporada el inminente día 10 del mes en curso. Momento en el que puede comenzar a despejarse las dudas de los posibles candidatos a discutir la corona.

¿Habrá nuevo monarca?

Sin el incentivo de ser el representante antillano en la venidera Serie del Caribe, Matanzas, Ciego de Ávila, Industriales y Pinar se enrolarán en dos semifinales que prometen dramatismo. Mesa, Machado, Méndez y Gallardo deberán pensar en cubrir las necesidades de sus equipos y no robarle ideas o peloteros a sus contrincantes. Opciones hay para casi todos los gustos, fuerza, tacto, abridores y cerradores, paquetes de garantía; claro, acordes al actual nivel de nuestra serie.

La clave, jonronear en la primera ronda de peticiones. Para los cocodrilos Manduley sería ideal en el cerrojo del cuadro. Los tigres con Lahera recuperarían solidez en la zona de aperturas del staff. A los leones les urge el bate de Avilés para cubrir al experimentado Alexander Malleta. Mientras que los lobos rezan porque a sus manos llegue el máscara Alarcón. De ahí en adelante se medirá el buen tino de los cuatro comandantes de las naves beisboleras.

Para los que abogan impulsivamente y piden dos lanzadores más a las filas de los azules de la capital un dato puede ser revelador del fracaso al que se abocaría Javier: Los 5 serpentineros solicitados por el mítico 17 de La Habana para la segunda fase tuvieron un PCL de 4.64, mientras que los pitchers que están desde el inicio lo hicieron para PCL de 3.73. Análisis en pos de recapacitar.

Nos vemos más allá del diamante.

 

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