Apuestas 0, Clásico 1

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Por Arian Alejandro

La vida, el deporte y especialmente el fútbol suelen conceder oportunidades únicas de revancha, aprovecharlas es solo para quienes llevan en su pecho convicciones antológicas y en sus espaldas una afición aunque crítica, entregada. El Real Madrid dio un golpe de gigante; tímido en la pizarra, fortalecedor en el orgullo y sin saber aún las consecuencias para su víctima, que no es el vecino incómodo, sino el enemigo eterno. El mismo enemigo que clavó cuatro dardos en la casa blanca, que hizo temblar los cimientos de la entidad más grande del pasado siglo.

En Barcelona aún no se lo creen, eran excesivamente favoritos como pocas veces y ni el recuerdo de Johan Cruyff fue suficiente. Presionaron, llegaron a tener a Keylor cara a cara, marcaron de cabeza, tuvieron superioridad de hombres, el balón como de costumbre, pero en frente un rival que sabe cuándo y cómo dar donde duele. Suárez pudo cambiar el rumbo, Messi no encontró su lugar en el césped y Neymar se dejó la magia en Brasil.

Los merengues pisaron el Camp Nou agazapados, desgastando a los azulgranas y contando con la fortuna de ver como la MSN parecían estar juntos por primera vez. Casemiro, ausente injustificado en el Bernabéu, fue el muro de Zidane, el escudo de una zaga que ya sabía que no terminaría con todos sus efectivos, porque Ramos gusta de ver los finales de estos Clásicos desde la pequeña pantalla.

Piqué se desquitó, el Madrid cobró venganza. Bale dio uno, dos y hasta incontables muestras del talento que dejó escapar el hectómetro olímpico. El galés le enseñó constantemente el once a Jordi Alba con esa temerosa velocidad que abrió como compás la intermitente defensa culé. El Barça perdió el control cuando ganaba, la iniciativa cuando hacía falta y Luis Enrique no encontró en el banquillo la variante para dar la vuelta. Y para clavar la espina más profunda apareció el odiado gladiador que no teme al coliseo catalán. Cristiano bajó del cielo un centro de Gareth, se desmarcó, remató entre las piernas de Bravo y como en el 2012 en el mismo escenario, o en el 2011 en Mestalla, sentenció.

Adiós a la racha de imbatibilidad, bienvenidos a la realidad. Tras la batalla, ni hecatombe, ni euforia sobregirada. Recomiendo calma para ambos bandos. De un lado luego del análisis volver al camino del éxito, lugar diseñado a la medida de esta plantilla. Del otro, poner los pies en la misma tierra que hasta el momento era áspera para su andar. Y quien sabe, Milán pudiera ser la justificación ideal para morir en el intento o escribir la épica, porque lo siento, este no fue el último Clásico de la temporada.

Que rebote el balonazo

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2 Respuestas a “Apuestas 0, Clásico 1

  1. Gracias a ti hermano, intento llegar a ser un cronista de fútbol a lo grande, con mucha modestia, lo dedico todo a mi abuelo, ah, gracias a personas como tú que siempre me están ayudando, además que nuestros debates en amanecer son de los buenos.

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