Desde Las Gradas (Visión 4)

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Por Arian Alejandro (@cronicaryan)

¿Una Batalla en Culiacán?, ¿A la guerra o al diamante? Esa bendita manía de mezclar los despachos con lo activo, cruzar las fronteras de lo deportivo haciéndoles responsables a 28 hombres de la estabilidad de una nación. Comienza la Serie del Caribe con los habituales y el invitado desde 2013, Cuba. México recibe a los profesionales de las bolas y strikes de la región donde la temperatura sube a niveles insospechados cuando la pelota anda entre las líneas. Con refuerzos, sustitutos, ayudantes, póngale usted la nomenclatura que desee, se presenta una vez más un panorama benevolente gracias a un sistema de competencia en el que puedes ganar un partido y la cuerda entre quedarse e irse es más que fina, sino pregúntele a Pinar del Río, que terminó en la cima dorada cuando lo daban por muerto e ineficiente. Junto a las águilas, tigres y criollos los alazanes encabezados por los jinetes Martí y Despaigne, el primero al mando desde la cueva y el otro en el terreno, llegan con el éxtasis de un título doméstico inesperado y con el tope competitivo al máximo. Esto no asegura victorias, ni títulos, pero al menos debe garantizar prestaciones adecuadas a la altura de la actualidad beisbolera cubana, media de por sí. Con nueve elementos de los cuatro equipos que disputaron la ronda final de la pelota en la isla, no sólo es el conjunto antillano menos reforzado desde que nuestro país volvió a los clásicos caribeños, sino que también lo considero; yo y casi todos, el más balanceado de los que han concurrido desde el territorio nacional. –Siempre he escuchado que hay que salir a divertirse al campo-, pero las presiones comienzan en casa, los mandan al combate y al final del camino por muy bien que luzcan o el esfuerzo sea notable, el triunfo es el objetivo, en silencio y con diplomacia. Ganar levantaría la moral, no el nivel del pasatiempo. Estamos escalones por detrás y eso es innegable, pero reitero la benevolencia suele ser divina y en ocasiones viaja acompañada de la suerte. Cuba tiene el techo beisbolero lejos del patio, allá en la prohibida gran carpa hacen swing y rompen maldiciones hombres que digan lo que digan son cubanos. A la vuelta del certamen y antes del desplazamiento asiático la misión es sencilla de cumplir, al menos para mí, conectar, correr y lanzar a tope, sin prisas y la necesaria calma, el resto vendrá si los dioses del béisbol son fieles al destino.

Mi line-up

Roel Santos CF
Yordan Manduley SS
Yunior Paumier 3B
Alfredo Despaigne BD
Willian Sabedra 1B
Guillermo Avilés LF
Carlos Benítez 2B
Frank Camilo C
Yoelkis Céspedes RF

Mis abridores (Donde único no coincidí con Carlos Martí)

Lázaro Blanco
Freddy Asiel
Vladimir García
Noelvis Entensa

Tiene tres figuras para resguardar ventajas y no sofocarlos en largos relevos.

Liván Moinelo
José Ángel García
Miguel Lahera

Nos vemos más allá del diamante

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