Fútbol cubano: Explotador y explotado

Por Arian Alejandro

He tardado más de lo que quisiera para publicar un nuevo post, pero es que era pensar en la temática que me atormentaba a toda hora y el susto era mayor que los deseos. El más universal en Cuba vuelve a escribir otro capítulo de terror y misterio en sus ya extensas páginas de la novela llamada fracaso. No queda otro remedio que volver a eso que mi esposa odia tanto en mí, el hipercriticismo.

El 19 de febrero del año en curso iniciaba al unísono en Villa Clara y Guantánamo la primera Liga Cubana de Fútbol o el 102 Campeonato Nacional, vaya usted a creer que las nomenclaturas rinden cuentas cualitativas de un certamen que lo que tiene que modificar no es el nombre, sino el sistema, el apoyo… el interés de hacer crecer un deporte que ha quedado sólo para cumplir calendarios.

Con una primera fase en las provincias antes mencionadas más Cienfuegos (Del 5 al 15 de marzo), porque a última hora se le avisó que La Habana no podía acoger el grupo que le correspondía; algo incomprensible, se jugaron seis partidos en quince días; y sí, está leyendo bien. En canchas maltratadas, expuestos a los fuertes caprichos del astro rey, con trajes tan poco coloridos como el juego desarrollado, con un único día entre partido y partido, irrespetando la relación trabajo descanso, esperar  algo positivo no es cuestión de creer en los milagros.

Menor cantidad de juegos en los botines de esos elencos que participen en las dos fases previstas para los 12 equipos que conforman eso que los de corbata llaman primera división. Para los “seis privilegiados” que sobrevivan al martirio de 12 castigadores encuentros, unos pocos choques más, diferencia ínfima respecto al formato que se venía usando las tres campañas anteriores. Problemas económicos en el país, innegables, pero y ¿El Proyecto Gol?, la matemática parece no colaborar en el rectángulo verde cubano.

Con dos equipos acumulando 9 duelos igualados a cero gol: 5 para La Habana y 4 para Guantánamo, lo que representa el 50% del total en el certamen, refleja a las claras que el agotamiento, la mínima intensidad y un trabajo táctico básico son elementos que se deslindan hasta el momento. Tampoco emociona en gran medida la etapa que se avecina en abril. Los actuales campeones, Villa Clara, junto a Ciego de Ávila y Santiago de Cuba lideran sus llaves con comodidad, lo que les asegura prácticamente un puesto en la hexagonal final.

Rescatable, la actualización de la web del evento alojada en el sitio del INDER, el resto de los aspectos invitan a la preocupación y aconsejan una larga reflexión. El fútbol cubano no está estancado, es una cuesta abajo indetenible, una avalancha que arrasa a su paso, perjudicando a los principales actores, que ven pasar el tiempo sin ser otro el guion. Contrataciones perdidas, fechas FIFA tachadas, salidas auto autorizadas por un bien individual, porque el común se ha quedado congelado en las oficinas. ¿Y a quién le importa?

Que rebote el balonazo

(@cronicaryan)

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