Con Cristiano, ida y vuelta

Por Arian Alejandro

Batalla campal, vencer o morir, tiempo para elegidos. La noche en el Santiago Bernabéu sería histórica con cualquiera que fuese su final, claro, terminó siendo el de costumbre, los héroes van de blanco y andan enganchados al centenario Ronaldo, que no es el “gordo”, este lleva el siete y frente al arco se transforma en la “Bestia”.

Otra vez un Bayern sin premio, ahora sin semifinales, pero guerreros hasta que el tiempo dictamine el cierre. Volvió a ser Arturo un rey sin corona, dejando vacío el trono, desamparados a los que en esta ocasión no les quedó más remedio que vestir de rojo, lo que tocaba.

Regresó Lewandowski y su mera presencia justificaba a esos que pronosticaban otros 90 minutos distintos a lo vivido en Alemania. Marcó desde el punto fatídico, preocupó a la zaga “merengue”, al nivel de llevar al ataque de nervios a Nacho, Ramos y Keylor, ellos regalaban 30 minutos más de juego.

Ancelotti, ansioso, serio, el de siempre, donde fue feliz ahora de paso por el infierno. Ordenó ejecutar el mismo plan, presionar, presionar y anotar. Todo marchaba menos la fase conclusiva, hasta que despertó el dueño del patio, los que saben herir con o sin la redonda en los botines. El desgaste lo ponían los visitantes, el peligro los de casa. La zona de no retorno la señaló Víctor Kassai, protagonista más de lo permisible, complaciente para ambos bandos. Penaltis, expulsiones, goles no válidos, víctimas en las dos trincheras, pero ni así se empañó otra noche mágica, otra noche Europea.

La historia la escriben los grandes, los diferentes, los bendecidos. Cristiano se llevó otro hat-trick, otro balón a su colección, otro momento de videoteca. Casemiro, Sergio y Marcelo le abrieron la puerta de lo épico, él no perdonó e hizo mortal nuevamente a Neuer. Jugando como el 9 que ya confirma que es, en el lugar que las piernas a casi todos les tiemblan, su imagen se erige, se consagra. Desde la banda, el heredero de Roberto Carlos, distanció a aquellos que pretenden ser mentados como referentes planetarios de un carril que lleva su nombre, Marcelo. Asensio, la “perla”, pudo agrandar la leyenda del luso, pero el joven también quería un pedazo del pastel en medio de una agotada defensa bávara, que impotente y resignada contemplaba su propia muerte luego de aguantar como lo que son, un muro indescifrable para muchos.

Zidane va camino de marcar una época en la era Champions. Entre los cuatro mejores, como el mejor, al que temerán y no querrán leer tras moverse las bolas que algunos aseguran que queman. A sus espaldas una caballería que parece no frenar en ambiciones, con ilustres nombres, con casta de genes blancos, una especie única, un “animal” con apetito de campeón.

Que rebote el Balonazo

Sígue en: @cronicaryan

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