Noche de despedidas y “premio” para todos

Por Arian Alejandro

Hasta la lluvia se asomó curiosa en el Vicente Calderón, pero no aguó la fiesta. El real Madrid confirmó su pasaje ya sacado en el Bernabéu rumbo a Cardiff, no sin antes probar de sus vecinos una muestra inmensa de coraje, con dosis de susto y algo de épica, al menos durante 20 minutos de “locura” y 90 de lucha con las gotas de aliento marcadas en los rostros. Simeone y el Atlético, otra vez con las manos vacías, cerraron las cortinas de su recinto a la altura de las legendarias noches mágicas.

Era una losa muy pesada sobre los hombros colchoneros, pero el “Cholismo” no entiende de sacrificios y en su máxima expresión llegaron dos goles que premiaban las ganas, el anhelo, lo intenso. Saúl, al “viejo” estilo rojiblanco, de cabeza, parecía hacer larga la noche para Zidane y el “Equipo A”, sensación que alargó Griezmann desde los 12 pasos, cuando sólo había transcurrido cuarto de hora. Hasta ahí quedó el sueño. La paciencia y jerarquía de los visitantes, junto a los reflejos de Keylor, dieron corte a las alas rojiblancas. Aun así no habría silencio en el verde que ya se apaga para los recuerdos.

El golpe definitivo a las esperanzas de los locales fue sacado de una videoconsola. Benzema, el criticado, el que no parece inmutarse ante nadie y ante nada, sacó de un repertorio exclusivo una jugada que Oblack estuvo a punto de dejar solo para las memorias de YouTube, pero que Isco llevó a la cita que El Madrid no elude hace 61 encuentros, el gol. La diana del malagueño no sólo sirvió para igualar el récord del Bayern (61 partidos consecutivos marcando gol en todas las competiciones), sino que sería el momento para el plan inicial de los merengues, jugar con la ansiedad atlética. Con Modric, Kroos y el propio Isco Alarcón, la tarea sería sencilla, les sobra arte y botines para esconderle la redonda al rival, haciendo prácticamente inútil los kilómetros recorridos en busca de la miel.

Al “principito” francés, más allá del penalti anotado le faltó lo de casi siempre para no ver tan lejos la corona. Griezmann apareció con chispazos y eso al Atlético le ha costado, le cuesta y costará, si a aspiraciones mayores quieren aferrarse. Carrasco mostró la velocidad acostumbrada, pero con ausencia de compañía y de la precisión que marca diferencias a la par que te hace grande. De todos modos ovación a la valentía y a la afición que se ilusionó, creyó, y al menos presenció la primera victoria en cuatro años aciagos ante sus dominadores históricos. Triunfo que no abre camino a títulos, pero hace válida la constancia reciente entre los cuatro mejores de Europa.

Así nos fue otro derbi en zona Champions con el final teñido de blanco y que muestra la ruta a los actuales monarcas para aguantar el honor, siendo además candidatos privilegiados en cuestiones de repetir. La Juventus es el último escollo y le sobran motivos para una venganza que llevan maquinando hace 19 años, después del puñal clavado por Mijatovic en tierras holandesas. Habrá leyes no escritas que pudieran dejar sin el trofeo a los reyes del certamen, porque los ex hacen mucho daño y el Madrid lo sabe como nadie.

Que rebote el balonazo

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