El talismán que necesitaba Conte

Un viejo anhelo, ahora sueño cumplido. Pocos ya se cuestionarán la no llegada de Lukaku al Chelsea, porque arribó el que creo verdaderamente era la petición de Antonio Conte. Morata ha dejado la casa blanca, puede que para siempre, rumbo al actual campeón de la Premier League en una operación donde todos salen ganando, incluso a la larga, hasta Gareth Bale.

Fueron 80 millones en la mesa de Florentino, que casi triplican lo gastado por el Real Madrid para traerle de vuelta tras su paso en forma de aprendizaje por la Juventus par de temporadas. Álvaro, que pisó el verde por primera vez con la entidad capitalina en dos ocasiones en la campaña 2010-2011 bajo las órdenes de José Mourinho, siempre como cambio, tanto en Liga como en Copa, pretende dejar las actuaciones de reparto y pagar el protagonismo con goles que llamen títulos.

Su buen quehacer en el rectángulo comenzó a hacerse visible en la temporada 2012-2013 cuando alternó el Castilla con el primer equipo. Con 2 goles en 15 choques jugando al lado de los mayores era aún evidente que le faltaba mucho a sus 20 años, pero en la fábrica 12 dianas en 18 participaciones hablaban de un futuro promisorio. En la 2013-2014 Ancelotti comenzó a darle más rodaje, 34 partidos lo demuestran, y él respondió con 9 anotaciones y de paso plasmó su nombre en los libros de la Champions League, no sólo por su única perforación, sino porque diría hasta luego con su primera orejona. En el 2013 sus cuatro balones en redes rivales durante el europeo Sub 21, sumado al título del evento al derrotar a Italia en la final, comenzaba labrar el camino que ahora lo vuelve a unir a quien mismo entrenó aquella selección y que hoy lo ve como el nueve de la absoluta, Lopetegui.

Desde el 2014 hasta el 2016 la Juventus sería la nueva casa del delantero madrileño. En su debut tenía la competencia de Fernando Llorente y Carlos Tévez, dos delanteros experimentados, no obstante Maximiliano Allegri supo sacarle un rendimiento que no se restringiría a levantar el scudetto, la final de la Liga de Campeones en Berlín, y con sus goles, el haber dejado en el camino a sus excompañeros, eran motivos para que la afición bianconera comenzara a identificar un nuevo ídolo. Aunque no logró sonreír en tierras alemanas, dejó su huella con el transitorio empate, acumulando 45 duelos durante el curso, con 15 goles, 8 de ellos en Serie A, alternando la titularidad (11 juegos iniciados y 18 saliendo desde banquillo), además de 5 anotaciones en Champions con 9 enfrentamientos desde la partida.

La siguiente campaña tendría que nuevamente luchar por un puesto en los onces de salida de Allegri, pues las llegadas al campeón de todo en Italia de Mario Mandzukic desde el Atlético de Madrid y el prometedor Paulo Dybala del Palermo, obligaban a Morata a convencer en cada presentación. En 34 choques del torneo doméstico; 16 de ellos como titular, marcó 7 dianas y colaboró con 7 asistencias, mientras que en Europa jugaba los 8 partidos de la Juve; saliendo desde el inicio en 6, pero con apenas par de perforaciones, números inferiores al año anterior, aunque pudo ser decisivo en la remontada que terminó en fracaso ante el Bayern Múnich en los octavos de final, pero su DT; principalmente, erró en cambios; entre esos el de él, dando al traste quizás con mantener el idilio de Álvaro con las finales continentales a nivel de clubes. De todos modos sirvió para el llamado de la que nunca había dejado de ser su casa y él aceptó sin dudar.

El Real Madrid de Zidane es un proyecto de todos para todo y sus rotaciones eran la clave para que Morata sintiera que no se había equivocado al volver. Claro, la realidad supera lo maravilloso, por lo que al ver que a sus casi 25 abriles tendría que pelear otra vez por un puesto y por la confianza de un míster, ni sus 14 titularidades de 26 partidos jugados en Liga, ni sus 9 choques disputados en la Liga de Campeones; aunque sólo uno desde el pitazo inicial, marcando 15 y 3 goles respectivamente, fueron suficiente para convencerle de que se le valora y se le quiere en el Bernabéu como piensan que no será en ningún otro recinto. Hay necesidades y metas que por desgracia no se logran cumplir donde te han visto crecer y Morata tiene argumentos de sobra para brillar lejos de su tierra.

Chamartín lo ha despedido entre lágrimas de ambas partes, con una segunda Copa de Europa a sus espaldas, algo de lo que pocos pueden presumir. Ahora de azul, bajo la atenta mirada de quien siempre apostó por él, intentará igualar, incluso superar los registros de su compañero de selección, Diego Costa, quien parece tomará rumbo inverso a Morata, pero para jugar en el incómodo vecino. Álvaro pondrá en las canchas inglesas y más allá, el sacrificio y disciplina táctica que se trajo de Turín y la casta ganadora que corre por el ADN de los formados en Valdebebas. En el Chelsea; viendo su prolongado romance con las finales europeas, ya sueñan con Kiev.

Que rebote el balonazo

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