Coutinho, ahora o nunca

Un esguince en el tobillo izquierdo, alejará al francés Ousmane Dembélé alrededor de 15 días del rectángulo verde, espacio geométrico en el que el joven galo se estaba divirtiendo hasta más no poder después de poner su reloj en hora, al menos el futbolero. Mientras era el mejor de la cancha ante el Leganés, una acción fortuita cortará su racha de quiebres letales, galopadas interminables y definiciones exquisitas, momento en el que Sevilla; por partida doble en la Copa, Girona, Valencia y el posible rival en semifinales, si vencen a los hispalenses, serán los duelos a saldar por un FC Barcelona que no se deja puntos en Liga, sueña con su quinta final copera consecutiva y además, tiene marcado en el calendario el día en que todos mirarán al Wanda.

La respuesta inmediata de Valverde deberá ser el brasileño Coutinho, titular en los últimos choques blaugranas, de rendimiento inestable y con características distintas a las que posee el 11. Philipe llegó en enero de 2018 a Can Barça, trayendo ilusión, un gasto inmenso, experiencia y consolidación al más alto nivel europeo, eso que muchos resumían con una palabra, magia. Virtuoso balón al pie, el ex del Liverpool, tendrá que recuperar su mejor versión, perdida tras volver de una lesión a finales del 2018, amén de que su inicio de temporada daba algunas señales de inconsistencia en su juego.

Si nos agarramos a las frías estadísticas, Coutinho se ha quedado corto en cuanto a cifras, pues jugados los mismos duelos (en su caso), lleva la mitad de los goles que anotó en la segunda parte del curso anterior. En 18 partidos anda por las cuatro perforaciones y 2 asistencias, lejos de los 8 y las 4 de la campaña pasada cuando cambió la Ciudad de los Beatles por la Condal. Más allá de los números, lo que más preocupa a la parcela culé, es su aparente falta de chispa en el campo, como si no se encontrase encima de la cancha, ya sabiendo que Ernesto no cuenta con él para heredar a Iniesta. Este puesto se lo disputan Vidal y Arthur, incluso ha entrado Aleña en la puja, quizás con menos papeletas en el presente, pero la imagen que trasmite es esperanzadora para el futuro más importante en el fútbol, el inmediato.

Durante las horas de Ousmane en la enfermería, el 7 volverá a contar con la oportunidad de completar el tridente ofensivo de forma habitual, instante que no deberá “maltratar”, ni siquiera pensando en una posible venta invernal, sino porque su precio, calidad y estatus de estrella, marcan un camino exigente y de rendimiento constante, vestido de obligatoriedad, nada que él no pueda asumir, al menos su talento eso hace creer. A la falta de velocidad francesa, visión entre líneas brasileña. Se le pedirá compromiso defensivo, para compensar un día en el que la plasticidad esté de vacaciones. Afinar su pierna derecha desde la frontal es el otro reto del sudamericano, quien había traído desde Inglaterra una pegada de media y larga distancia poco frecuente en el Camp Nou. Si del cielo caen balones, a jugar buen fútbol. El tiempo dictará sentencia.

@cronicarian

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