Europa es otra historia

Ni anti-barcelonista, ni ferviente seguidor culé. Simplemente redactor de esta excelente web de noticias deportivas, con espacio para una gran pasión que cargo desde niño, el fútbol. El motivo del artículo va más por el camino de intentar equilibrar euforias descontroladas, de llamar a la cordura a esos que al final de temporada dan vuelta a sus actuales comentarios, siempre que sus premoniciones no terminen por cumplirse.

El FC Barcelona dio vuelta a la eliminatoria copera ante el Sevilla con un contundente 6-1 en el Camp Nou. Messi había hecho un llamado a la afición, la cual respondió, grabando en sus retinas otra remontada que muchos tildan de histórica. Más allá de epítetos a lo ocurrido en el recinto culé, de buscar culpables; para bien o para mal, el más universal no engaña y dice que los azulgranas pasaron a semifinales porque así quisieron ellos en el rectángulo verde, algo que a los hispalenses le quedó por demostrar. Claro, pasada la página que protagonizaron los pesos pesados, a los que tuvo que recurrir Valverde y, a la espera del rival en la siguiente ronda, las opciones del triplete se mantienen firmes, como también lo estaban no hace tanto, pero las conclusiones de la temporada dijeron otra cosa.

La obsesión europea en Can Barça, declarada a voz populi por el 10, no es menor al sabor que tendría disfrutar de una tercera ocasión con los tres trofeos levantados al cielo. El curso anterior, a esta propia altura del año, las sensaciones eran idénticas. Una noche tormentosa en Roma tras un 4-1 en la ida, despedazó los anhelos de no pocos, quienes achacaron el fracaso al cúmulo de minutos en las piernas de los llamados inamovibles. Teoría quizás subjetiva, al menos en mi opinión, pues un 5-0 al Sevilla en la final del Wanda y la “anecdótica” mancha del 5-4 en el Ciutat de Valencia, la que evitó la perfección liguera, mostraron a un Barcelona implacable, como ha sido en los últimos años, siempre domésticamente hablando.

No pasar de los cuartos de final en la Liga de Campeones en las tres campañas pasadas escuece, y mucho, en la Ciudad Condal. Pero volvamos al tema rotaciones. En la 2015-2016, tras la gloria de la 2014-2015, encabezada por la legendaria MSN, las variantes en los onces de Luis Enrique se mantuvieron, claro, sin el resultado esperado. Después de apartar del camino al Arsenal, costumbre azulgrana en Champions, con global de 5-1, el Atlético les esperaba en los cuartos, instancia en la que la luz europea se apagó para los culés. No fue suficiente el 2-1 de la ida, aquel doblete de Suárez, la imperdonable que erró Neymar, la expulsión de Fernando Torres, que en la vuelta, con Griezmann de estandarte, los colchoneros dieron vuelta a la eliminatoria, con el recuerdo también de una mano de Koke que quedó en la era pre-VAR.

Fue en el desaparecido Vicente Calderón donde comenzó también otra insana costumbre para las pretensiones catalanas, no marcar en casa del contrario en la ronda de los ocho mejores del continente. A la ausencia de gol en Madrid, se suman las de Turín y Roma, aspecto inequívoco del porqué de las debacles. En el adiós de Lucho y tras la remontada frente al timorato PSG, dirigida por quien ahora pertenece a la entidad parisina, Neymar, otro joven; argentino en este caso, hirió de muerte al Barcelona en un choque que finalizó 3-0 favorable a la Juventus de Dybala. En el Camp Nou, la magia había terminado. Un empate sin goles le terminó de abrir; si no es que ya lo estaba, la puerta al elenco que luego perdería la final de Cardiff. Casualmente, lo mismo que le ocurrió a los victimarios del curso anterior, ante el mismo rival, pero en Milán. En cuanto a lo vivido en la capital italiana en el 2018, es tan reciente que todos saben lo sucedido, amén de ser mentado párrafos más arriba.

Son 360 minutos fuera de casa sin perforar la portería rival en la etapa precedente a los cuatro mejores del principal torneo a nivel de clubes en el viejo continente. ¿Cansancio? Tengo dudas y, ante la duda, prefiero creer en otros factores como el carácter, selección adecuada del once titular, nivel del contrario, quien también juega con el mismo balón en los botines. Antes de los cuartos, la tarea para los dirigidos por Valverde será eliminar a la bestia negra de los reyes blancos. No subestimar al Olympique de Lyon debe estar entre los principios básicos de los blaugranas, dispuestos a todo, pero con la sombra cercana de la nada. Rotar, no es la única solución. El tiempo dictará sentencia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s