Neymar y su dilema cromático

Tomada de Mundo Deportivo

No voy a lanzar una campaña contra Nasser Al-Khelaïfi, ni contra su comitiva, ni tampoco sacaré mis cuentas para ver como han sido empleados los 1149 millones de euros que el fondo qatarí ha puesto a disposición del PSG en busca de reinar en el viejo continente. Desde esa lluvia de billetes, 20 títulos domésticos entre copas y ligas inflan el palmarés de la entidad parisina, pero la inversión es para algo más, algo que decirlo suena sencillo, otra cosa es transformar o crear historia con todo ese respaldo económico… insuficiente si de casta hablamos.

Tras Zlatan, Lavezzi, Lucas Moura, Di María, un revuelo en la capital gala. Fueron 222 millones para romper el mercado, para cortar un vínculo que ya de por sí traía tardes de juzgados, pero que con las palabras de ese a quien llaman el mejor, la foto de tres amigos sudamericanos, parecía asegurada la continuidad y el “descanso” del 10. Rumbo a París, con su padre y sus inseparables amigos, la idea era una sola, brillar sin ser la sombra de nadie, encumbrar un proyecto emergente, llegar hasta el Balón de oro sin el empuje mediático de los pesos pesados en cuanto a clubes. Neymar decía que los premios individuales no eran su objetivo tras pisar suelo francés, pero más allá del jugoso salario, qué otra idea le ataba a un equipo acomodado en un techo inaccesible para los mortales presupuestos de la Ligue 1.

Luego de confirmarse otro fracaso europeo, el crack brasileño quizás se siente arrepentido, por mucho que en Instagram plasme su inconformidad con el señor Skomina, una rabia que ya debieron sentir sus actuales compañeros en el 2017 con el alemán Aytekin. Claro, por entonces él vestía de azulgrana, lideraba aquella gesta y del otro lado, el de los vencedores, la vida se ve más confortable. Asegurar que Ney abandonará el PSG no es tan atrevido, aunque más allá de la afirmación, lo recomendable sería el tan apreciado consejo, por lo que la intencionalidad a la hora de la expresión debe modular el tono, como si de clases de locución se tratase.

El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, dice la cancionística de los años. Si bien es cierto que aún tiene 27 febreros, las puertas de la gloria futbolera no esperan por nadie. Mbappé, Vinicius, Jadon Sancho, Dembélé, Gnabry, Rashford, son nombres a los que los focos miran con asiduidad, sobre todo en el caso del ex futbolista del Mónaco, a quien le cargan desde ya las espaldas con el dominio de la próxima década, algo que de momento ha sabido aguantar. Esta generación, el barco sin norte con el que tampoco pudo Tuchel y los cantos de sirena desde Chamartín, harán de Neymar y la rumorología el próximo verano la continuidad de una novela, que al menos para mí, no tiene claro su final.

En la Ciudad Condal dejó grandes amigos. La presidencia nunca de manera pública le ha cerrado la ventana, aunque un sector considerable, de los que un día le aplaudían y vitoreaban sus fantasías en el verde, borraron su nombre como culé. Pero la palabra de Messi es ley y, si el genio habla, la resignación es la mejor opción. Como novela brasileña al fin, el último capítulo pudiera ser otro. Siempre he pensado que su despedida en el vestuario blanco tras el Clásico de Miami era algo más que un adiós. ¿Un posible hasta pronto y con ustedes? El tiempo dictará sentencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s